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Simbholos® Simbolizando la Vida ®

Macri, Argentina y el número 8 * Por Alex Quaranta

Macri, Argentina y el número 8 * Por Alex Quaranta

Macri, Argentina y el número 8 * Por Alex Quaranta 

LSN ® Lenguaje Simbólico de Números, by Alex Quaranta

"La última pincelada en Argentina será dada por un pintor gris". -Benjamín Solari Parravicini

"Deben ustedes renunciar a su antigua manera de vivir y despojarse de lo que antes eran... Deben renovarse espiritualmente". Efesios 4:22-23

Benjamín Solari Parravicini, pintor y escultor de nuestras tierras, había nacido un día 8 del mes 8 del año 1898.  Lo conocemos menos por sus esculturas y mucho más por sus dibujos proféticos.  Si bien no soy un estudioso de su obra, particularmente estos días me ha llamado la atención -para mis investigaciones en lenguaje simbólico- la psicografía de la "paleta del pintor" y el texto al pie de la misma: "La última pincelada en Argentina será dada por un pintor gris".  En esta psicografía, puede observarse claramente el dibujo de un número 8 cerrando el trazado de esa paleta.

Como ya lo hemos hablado en otros artículos, recordemos que el valor gemátrico (letras/cifras *según alfabeto latino universal*) para ARGENTINA es 197552951 = 44 = 8.  El número del equilibrio de los planos, de la circulación, del fluir, de la vida, del poder y de tantas otras asociaciones simbólicas que para evitar abundar y exceder el propósito de este escrito no detallaré aquí.  Un presidente de nuestro país debió vivir la experiencia de esta vibración, en su caso, por fecha natal. Fernando de la Rúa nació un 15 de septiembre de 1937. Codificada la fecha tenemos que: 15+9+1+9+3+7 = 44 = 8. 

Entrando en el terreno de la actualidad, Mauricio Macri nació un día 8, del mes de febrero.  Su nombre de 8 letras codifica en valor 44/8, veamos: MAURICIO 41399396 = 44 = 8, con el mismo doble dígito del valor de ARGENTINA.

Su apellido MACRI también vibra en 8. MACRI 41399 = 26 = 8.

Es interesante ver que el apellido MACRI está contenido en el nombre MAURICIO, esto es, las letras que forman Macri las encontramos en el nombre. (Lo mismo ocurría con el nombre de Armando y el apellido Maradona).

Las siglas por las que se le conoce habitualmente MM, también: 4+4 =8.

El nombre elegido para su propuesta "CAMBIEMOS" 314295461 = 35 = 8.

Finalmente, la palabra GRIS 7991 = 26 = 8, vibrando en 8 y con el mismo doble dígito de su apellido.

¿Estaría Solari Parravicini hablando de él?  No lo sé.  Objetivamente, expongo lo que me corresponde porque es parte de mi humilde trabajo y aporte.  Desde mis 12 años -hace ya casi 38- empecé a sumar y ver en los números mensajes, reflexiones, autoconocimiento, alimento para el pensamiento.  Mucho menos, predicción.  No es mi fuerte ni me interesa.

Que la conciencia del hombre nuevo en desarrollo -vos, yo, todos- pueda entender que hay que elegirse para ser elegido.  Si no nos elegimos para aquello que estamos destinados, nuestro tren se detendrá en medio de la ruta y a lo lejos veremos -como horizonte inalcanzable- la estación de nuestros sueños.  Era la estación para la que estábamos "destinados", habíamos adquirido nuestro boleto kármico-dhármico para arribar allí; era lo que la vida pedía de nosotros, nuestro viaje evolutivo; pero el tren se detuvo... o lo detuvimos por alguna razón.  ¿Quién sabe?

Que las bendiciones sean.

Código Simbólico 62, por Alex Q.

Código Simbólico 62, por Alex Q.

De la bitácora de los símbolos, por Alex Q.
Para quienes estamos atravesando un código simbólico #62, la energía presente seguramente nos va a traer recuerdos de nuestro "tránsito por el canal de parto". En lo físico, podemos sentir dolores en el cuello, también en la cabeza. En lo anímico, incertidumbre.
¿Cómo habrá sido salir de la oscuridad que nos protegía a la luz que nos esperaba con sus desafíos?
Por primera vez, como adultos, tomamos nota de esta paradoja.
Nos damos cuenta de que la oscuridad también nos ofreció su protección, cálida, compleja en el sistema y simple en la forma.
Y que fue la luz, no obstante, la que empezó a presentarnos sus retos de crecimiento.
Normalmente, lo pensamos a la inversa. Creemos en la oscuridad como dañina, en la luz como reparadora e iluminadora.
Quizás, no sea ni lo uno ni lo otro si dejamos de verlos en los polos, en los extremos, y podemos observarlos en un mismo eje complementario.
Despacito, abriéndonos camino, ahora nos permitimos ser alumbrados. Una decisión. Por consciente voluntad.
Desde el lenguaje, la imagen también resulta bella.
Al nacer, no somos iluminados. Somos alumbrados. Sin tantas pretensiones; porque lo pequeño es lo bello, como aquel diminuto cuerpito que hemos sido en las manos de enfermeros y médicos -y de nuestra madre-. Ayer, un pequeño niño. Hoy, un pequeño adulto. La belleza de Ser.

Julio de 2015 - por AQ

Julio de 2015 - por AQ

Julio de 2015 - por AQ

Formulación Simbólica: Año #8 Mes #6

En julio: una combinación de lenguajes simbólicos para integrar el sentido de este tiempo. El #6 en el camino del #8 nos anuncia la llegada de "la belleza a través de la poda". La imagen es de disminución, de recorte, del "menos es más". La de Miguel Ángel liberando el mármol de todo lo que no es "su David". Justamente para poder verlo... Es la imagen de un árbol, despojado ya de toda su pretensión de verano: un árbol de invierno, desnudo pero de pie, bajo un cielo plomizo y escarchado, en una noche de intensa y fría luna. Luna de puro blanco, dueña de las revelaciones del alma. El #6 no es todavía la Afrodita sensual. No se presenta con la máscara de la atracción magnética. Es apenas una niña-adolescente en busca de la palabra de un viejo sabio (#8). La imagen se parece a la de Heidi y su abuelito, en los Alpes nevados, rodeados de la modestia que sólo lo necesario puede ofrecer. Donde lo descartable no tiene cabida porque el amor, en su envolvente frugalidad, lo ha inundado todo.

Bitácora de los Números - El 8 y el 9 - Por AQ

Bitácora de los Números - El 8 y el 9 - Por AQ


En la síntesis de Número y Tao sabemos que el #8 -que también
llamamos número de la Vida- contiene la semilla del final del ciclo, del #9.
Esto se ve claramente al sumar desde la unidad hasta el 8:
1+2+3+4+5+6+7+8 = 36 = 9.
Una de las traducciones posibles es: la Tierra (#8) contiene al Cielo (#9).
El #9 es un Cielo mágico, tiene propiedades Cielo/Tierra, muta, varía, conecta, y de esa conexión llega luego el #1, la Individualidad, el Ser, el Ser-Uno.
El Maestro Jesús lo decía, según está documentado en los Evangelios:
"El Reino de los Cielos está aquí, entre nosotros, entre vosotros".
Respetuosamente parafraseado: en la Tierra (#8) habita el Cielo (#9).
La Tierra es siempre una Escuela (8) de Vida. Puede ser nuestro Cielo
o nuestro infierno, conforme nuestros estados de conciencia lo habiliten.
Si encuentras un #8 o un #9 en tu simbolismo natal, préstale atención a esta "puerta giratoria": Tierra/Cielo, Cielo/Tierra. Y no te quedes girando...
Con bendiciones, AQ

11 de febrero de 2015

11 de febrero de 2015

Miércoles, 11 de febrero de 2015
Finalmente, Mercurio se pone directo en el 2º grado de Acuario. Marc E. Jones había visto para este grado el símbolo de "un inesperado rayo" (que, en el mejor de los casos, libera de condiciones adversas).
Con Urano en Aries (energía en estado natural), Neptuno navegando en Piscis y Mercurio (la comunicación) volviendo a su curso directo en Acuario, creo que el Cielo nos advierte que habrá "novedades impactantes, electrificantes" en nuestro entorno que quitarán las "telarañas de nuestros ojos físicos".
Mercurio está en sextil a Saturno en Sagitario. No extrañaría que las novedades tengan que ver con un "giro inesperado (del tipo rayo) en el ámbito judicial o en la forma de relacionarnos con lo que es justo".
Saturno en Sagitario nos recuerda que necesitamos darle la bienvenida a un nuevo tiempo de sabiduría. La experiencia nos tiene que haber enseñado algo, hemos de haber madurado en algún aspecto, quizás en nuestra filosofía de vida, que se hace más sustentable frente a las adversidades.
Por su parte, el ocultista Kozminsky había visto para el 2º grado de Acuario a "una morera (planta de moras) cargada de frutos, rodeada de muchos pájaros".
Es interesante que la mora desarrolla una sustancia llamada resveratrol que, hasta donde la ciencia ha llegado a comprender, la protege de infecciones.
¿Estaremos aprendiendo, de golpe, o con la madurez que trae la experiencia, a ser inmunes a las comunicaciones (Mercurio) dañinas? ¿Estaremos celebrando un nuevo contrato con nuestro mundo interior y la manera de hablarnos a nosotros mismos? ¿Qué nos decimos cuando nos hablamos?
Saturno, asimismo, se ubica en el grado 5º de Sagitario: "un viejo búho posado en un árbol" (Marc Jones) y "un denso manto de nubes que oscurece al sol" (Kozminsky). Presagian observación, una inteligencia que madura, una comunicación que se articula con la paciencia y la quietud, más nocturna, más profunda, mucho menos dominada por un ego inflamado y por un afuera que puja por quitarnos "una inteligente manera de estar mucho más cerca de nosotros mismos". (AQ).

República Argentina y el Grado 86 - Por Alex Quaranta

República Argentina y el Grado 86 - Por Alex Quaranta

Un artículo de Númeroastro-Síntesis (R) * Por Alex Quaranta (31/01/2015)

R E P Ú B L I C A   A R G E N T I N A

9 5 7 3 2 3 9 3 1   1  9 7 5 5 2 9 5 1

          42                        44

                         86

De vez en cuando, el símbolo se nos hace presente.  Lo vemos.  Se visibiliza para ofrecernos su mensaje, en código.  Luego, si somos capaces de sostener un estado de conciencia que habilite la reflexión, recibimos su bendición, una suerte de bálsamo para la mente y el espíritu, que asimismo contagia de energía a nuestro cuerpo físico.

En esta oportunidad, aprovecharé para trabajar con la secuencia de 360 grados producida por el ocultista judío y escritor de obras esotéricas, Isidore Kozminsky, un verdadero -y casi desconocido maestro- del profundo misterio de los símbolos.  Su versión es anterior a la de los sí famosos en el ambiente astrólogico -y también maravillosos- Símbolos Sabianos de Marc Edmund Jones y la vidente, señorita Wheeler.

Hecha la codificación energética de nuestra nación según el valor de las letras de su nombre, y habiendo obtenido el número 86, pasaré a traspolarlo a la rueda o mandala de 360 grados, a fin de integrar su significado.  En dicho círculo, el 86 corresponde, obviamente, a Géminis 26. 

Para el grado 26 de Géminis, Kozminsky había percibido la imagen de "un tridente roto cayendo al mar".  Un cuadro que alude, ciertamente, a condiciones inciertas que a veces debemos enfrentar y que nunca llegan a resolverse.  Un símbolo que sugiere también evitar especulaciones (Géminis), disipar la neblina (Neptuno, asociado al tridente) de nuestros discursos y de nuestro decir (Géminis); aclarar también nuestro pensamiento y acción consecuente, abrirnos de las apariencias que engañan  a los sentidos y también alejarnos de la seducción de las formas... y, por qué no,  del canto de las sirenas -esa atractiva percepción auditiva- que puede arrastrarnos a un no-destino, hacia un desatino, una mezcla de imprudencia en el pensar y el obrar, en el decir y el actuar, el pecado (en su acepción de errar la puntería) de no ser lo que ya somos.

Inmediatamente después de estas cavilaciones, la alusión a la conmocionante muerte del fiscal como víctima número 86 del atentado terrorista perpetrado en Argentina en 1994, vino a mi mente.  Ahí estaba el 86, finalmente.

Busqué, sin mucho éxito aparente, en principio, algún indicio en el rádix correspondiente a la Independencia de Argentina.  Nada muy interesante en el Géminis 26 -grado que se ubica en la Casa IX de dicha carta-. Bueno, nada, lo que se dice nada, no.  La Casa IX es la casa de la "filosofía de vida", la casa natural de Júpiter -quien, dicho sea de paso, transitaba la Casa I de nuestro país al momento de ese "grito sagrado"; en el espacio que identificamos como el "yo soy" argentino.  Pero también Júpiter nos remite a la más alta idea de justicia.  Y esa Casa IX, entre otras posibilidades simbólicas, alude al extranjero, lo que está "allá y más allá", complementando a la Casa III -casa natural de Géminis, que nos habla de"lo que está acá", a nuestro alrededor-.

No obstante, pasadas estas primeras observaciones, se me ocurrió revisar la carta levantada para la Revolución de Mayo de 1810, cuando todavía no éramos una nación, aunque el germen, obviamente, sí estaba.  Y, allí sí, a 26 grados de Géminis encuentro a Mercurio, como intentando moverse de la Casa X a la XI... viajando desde el "territorio del éxito" al "mundo del futuro y la comunidad"...  Como-una-unidad, velozmente reclamada, pensada, lógicamente concebida...   La palabra "éxito" siempre tiene la curiosa virtud de remitirme a su versión latina "exitus", que los ingleses, con muy buen tino, dejaron para "salida" (exit).  El éxito, de alguna manera, es una salida.  Como un exilio, una retirada, pero productiva (Casa X, Saturno)  Pero, ¿hacia dónde va saliendo esa Mente argentina, plateada por la luna, espejada de tantos "mirar sin vernos" en los otros?  ¿Va saliendo -o permitimos que lo haga- con responsabilidad (Casa X)?  ¿Va pensando (Mercurio) su futuro (Casa XI) -que también es el nuestro- mientras avanza?

No voy a adentrarme  -ni quiero hacerlo- en un estudio de la conjunción de ese Mercurio revolucionario a Venus, ni de la cuadratura de éste a Plutón... Lo dejo para expertos astrólogos, especialmente los más solventes en Mundana. Yo no soy tal, no tengo formación exhaustiva en ese campo.  Pero sí puedo hablar desde la versión del simbolismo de los números.  Mercurio -asociado al número 5, es siempre rápido, astuto, y es el planeta que representa -desde ese simbolismo de números- la misión fundacional de Argentina: 9+7+1+8+1+6 = 32 = 5.  El día y el mes, forman un eje de fuerza-obstáculo (9+7 = 16/7) y el año 1816 (16/7), de potencial: ambos ejes aluden a Neptuno (7), el mar, las aguas... ¿el tridente?  Recordemos que el 7 es complementario del 3, ya que ambos nos devuelven la unidad (10/1). 

También, es muy llamativo que el tridente (tres dientes) nos remita a la idea de expansión (Júpiter, número 3); y luego, la imagen del símbolo expresado por Kozminsky, a su caída en las aguas neptunianas, al abismo. 

Con una mínima cuota de reflexión, parecería que a nuestra querida Argentina aún no la dejamos salir de la dualidad (2) que le venimos planteando; no le permitimos desprenderse de la dicotomía y pasar al 3 (al tridente) que encarna en sí mismo la posibilidad de resolver la polarización de bueno-malo, nosotros-ellos, ricos-pobres, corruptos-impolutos, y así.  En la imagen, el tridente se hunde...  Se pierde, se ahoga...  ¿Podremos rescatarlo? Porque aún no lo hemos hecho, según parece.  No hemos dejado posibilidad alguna al 3.  A la superación del 2, de lo dual, de la contradicción.  No estamos permitiendo que lo contradictorio pueda pasar a ser, cuando menos, paradójico, integrable, complementario; y cuando más, superador, expansivo, vivificante, portador de bendiciones.

Quiera Dios -tú, yo, nosotros- que esta Argentina en su versión res-pública (cosa pública) "rescate de las profundidades de su Ser" el honor que le pertenece, ese honor que no ha perdido, que jamás perderá.  Esa virtud del ser argentino que no anida en el "ellos" o en el "nosotros", sino en todos y en cada uno, como una tercera posibilidad, como el encuentro de los dos que crecen y se nutren en un mismo útero, en el vientre de esta Madre-País que nos dio de su vida para crecer y multiplicarnos.

Recuperemos el tridente: que la dualidad sea una vieja versión del dolor que nos está ayudando a madurar, para dar nuestros frutos, que son sus frutos, los de Ella; que los hijos de esta Tierra Santa, aún dolorida de parto y de madre primeriza, seamos capaces de vivir en el paradójico -nunca contradictorio- Misterio de la Vida.

 

 

 

70 veces 7 * Por Alex Quaranta

70 veces 7 * Por Alex Quaranta

"...Entonces se le acercó Pedro, y le dijo: Señor, ¿cuántas veces pecará mi hermano contra mí que yo haya de perdonarlo? ¿Hasta siete veces? Jesús le dijo: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete." (Mateo 18:22)
En la lengua aramea de Jesús, la expresión "70 veces 7" era una manera de decir "sin poner límites", "siempre".
Curiosamente, esta manera de hablar involucra números y nos da la oportunidad de hacer una sencilla cuenta. 70 veces 7 es 490.
Hace mucho tiempo ya, advertí que 490 es un giro completo a la Rueda Zodiacal de 360 grados y una prolongación hasta el grado 130. (O sea 360 + 130 = 490).
La "estación" 130 del mandala astrológico corresponde al grado 10 de Leo. ¡Nada más ni nada menos! Por asociación simbólica, el perdón se alojaría -por lo menos desde mi curiosa capacidad de simbolizar- en ese territorio.
Leo es el signo solar por excelencia, el único, ciertamente, regido por el Sol. Y al Sol en números lo simbolizamos con el 1. El grado 10 también es un "gran 1" ya que 1+0 = 1.
Un primer intento de aproximarnos a este símbolo es "Dios, el Uno, a través de nosotros y de nuestra apertura al perdón, es quien se manifiesta para hacerlo, merced también a nuestra individualidad (1), a ser Uno con Él".
En las primeras décadas del S. XX, Marc E. Jones y la vidente señorita Wheeler crearon (o trajeron a nuestra conciencia humana) los famosos Símbolos Sabianos, una imagen simbólica para cada grado del zodíaco. Según esta maravillosa estructuración de significados simbólicos, el grado 130 (10 de Leo) se asocia al "fresco rocío que cae anunciando el amanecer". Ciertamente, es un grado de transfiguración. Nos recuerda que, tarde o temprano, todos hemos de atravesar la "oscura noche del alma" por habernos quedado estancados en la falta de perdón, a fin de renacer al nuevo día, lleno de luz y de posibilidades nuevas, de gozos por descubrir, de claridad y de frescura. La frescura del rocío de una nueva mañana que preanuncia la salida de Febo.

En el entramado Maya de 260 energías o kines, el 130 ocupa, obviamente, el lugar central. Y es una clara referencia al "amor que trasciende toda limitación", al centro, a poder estar y permanecer en eje vertical-horizontal: recibir de nuestro Creador para darnos y dar a nuestro prójimo. No olvidemos que, tanto 490 como 130, se reducen a 4.  Y el 4 es el símbolo de la cruz, imagen en cuyo centro confluyen ambos ejes de nuestra realidad divina y humana.

Asimismo, transfigurar es cambiar de figura o aspecto. En un proceso penal, el cambio de "figura o carátula" aporta una nueva manera de procesar un juicio. Otra perspectiva, otra mirada, otra búsqueda.
Quizás, perdonar sea también aceptar la ocasión de "cambiar de carátula" en nuestro tiempo, dándonos la oportunidad de crear un comienzo, un nuevo ciclo, más fresco, rociado e impregnado del agua de la vida del presente, aquí y ahora, sin las cargas del ayer y las sombras del pasado.
Setenta veces siete, hoy y siempre, tengamos todos una fresca, matinal, soleada y "per-don-adora" vida. De corazón, Alex.

11 de enero de 2015 * Reflexión del día

11 de enero de 2015 * Reflexión del día

Estructura simbólica del Tao para el domingo 11 de enero de 2015.
Reflexión del día:
Para sentirnos bien, podemos expandir nuestra autoridad al cooperar con nuestro entorno, aceptando la paradoja: observamos sin juzgar y al hacerlo, logramos ver el árbol sin perder contacto con la inmensidad del bosque. (AQ).

Tao symbolic structure for Sunday, January 11th, 2015.
Reflection for today:
Feeling well sometimes implies expanding our personal authority to cooperate with our environment, while we accept the paradox: we observe everything without judgment and in doing so we can see the tree without losing contact with the vastness of the forest. (AQ).

Faltan cinco pa´ las doce (Nochebuena de mi infancia)

Faltan cinco pa´ las doce (Nochebuena de mi infancia)

Faltan cinco pa´ las doce (Nochebuena de mi infancia) * Por Alex Quaranta

 

En memoria de ella, quien me enseñó a sonreír.

 

La Nochebuena, en mi infancia era, ciertamente, una buena noche. Verde, perfumada de parque y de jardín. Noche de libélulas y canto de grillos. Evoco también bichitos de luz, esos que en el léxico de un niño aún no alcanzaban a ser luciérnagas. En esos tiempos, había una oscuridad que todo lo impregnaba, pero que a nadie amenazaba. Simplemente, noche.  De verano. Calurosa.  Un poco sofocante.  Era la década del 70.  En nuestra quinta de Merlo, cada noche de estío se convertía en testigo de cuerpos pequeños que olían a cloro y sol; pequeñas figuras exhaustas de tanto hacer olas en la piscina de fondo celeste; bracitos  incansables que golpeaban el agua una y otra vez; especie de alas que configuraron el mundo de mis sueños y la promesa de un futuro que siempre sería bueno.  Porque cuando me sentía bien, batía los brazos contra ese dulce mar, lo lastimaba de entusiasmo, como diciéndole: ¡soy muy feliz!  Y enseguida, la risa cristalina, risa de H2O.  Ahí nomás, inventaba canciones o algún poema para mis "nonnas".  Casi siempre las llamaba así.  Cuando estaba en el agua, me daban ganas de cantar, de hablar, pocas veces de gritar.     Y entonces, mis abuelas se asomaban -aunque no mucho por miedo a caerse- y orgulloso, les decía: "tengo dos abuelas que son flores: Rosa y Margarita".  Esos, sus nombres de pila. También las invitaba cuando me hamacaba.  Pero en ese caso, gritaba, gritaba con todas mis fuerzas, sus nombres y mi pueril poesía.  Gritaba porque la hamaca pertenece al elemento Aire.  Es otra cuestión.  Y no viene al caso explicarlo.

Un día, y después de tanta zambullida desde los bordes de la pileta, exhibí una rodilla vendada con clara de huevo cubierta por un lienzo blanco cortado en rectángulos desparejos. Una suerte de yeso casero para quitar un leve traumatismo.  Casi no podía moverme.  Quedaba demostrado que mi Sol y Marte en Aries necesitaban liberar su energía desde temprano.  Y siempre, los dedos de mis pies mostrando una herida en su base, nacida del roce con el piso de ese océano de cemento.  Ya de adulto, vería en esos pies de niño a mi Venus en Piscis y en Casa I… Unos pies que, buscando afirmarse, se encontrarían con el dolor y la necesidad de reparar su piel.  Piel que es límite.  Borde.  Aislación y protección al mismo tiempo.   Después de todo, ¿no es la vida una escuela de autoafirmación, el aula del ser quien somos cueste lo que cueste, frente al desafío de perder nuestros límites en un eterno recreo? (Posdata: hasta que llegamos a comprender que un solo tañido de campana marca el fin del festejo, y adentro, ya están dando clases otra vez...)

(Disculpen, vuelvo al relato). 

Más tarde, casi al ocaso, el aire se hacía pesado, denso; lucecitas de colores se encendían y apagaban en las ventanas vecinas; así nadie olvidaba de qué venía la cosa.  Alguna voz caía desde el fondo de una casa para sumarse a las voces de nuestra mesa al ritmo de los buenos augurios.  No había grandes divisiones de terreno.  Ni tantas paredes ni tantas rejas -aunque nuestra quinta sí tenía rejas, negras-; no obstante, había poco de tuyo y mío; mucho más de "esto es nuestro".   Llegaban también otros sonidos, más musicales, que lograban dibujar acordes en nuestro mantel familiar; una suerte de pentagrama de "los Campanelli" cuya italianidad seguiría vigente por un tiempo.   Y supongo que a esa altura ya mi rostro alumbraba una sonrisa.  Esa que, como infante, uno traza junto a un Papá Noel imaginado, sospechado de madre y padre, pero nunca revelado… Faltaba menos para las doce.  Y la niñez todavía no prescribía...  

La verdad es que la niñez no prescribe. Le seguimos reclamando su aroma a inocencia y esperanza toda la vida. Ese niño que fuimos sigue siendo, sólo que no alcanzamos a verlo.   Está del otro lado de la magia.  Si cerramos los ojos por un instante, hoy, en esta Noche Santa, lo veremos colgado de una estrella azul.

Lo que sí veo -y sin entornar mis párpados- es el enorme pino esmeralda en el parque de la quinta. Muy decorado. Todo iluminado.  ¡Qué bonito ejemplar de Natura!  Después de medianoche, al pie de su tronco arrugado y soberbio, le nacerían regalos envueltos en papeles rojos y verdes, con cintas y moños. 

Desde la cocina, las bandejas iban pidiendo pista para un aterrizaje de emergencia.  Siempre con voz femenina.   ¡A comerrrrr!  Todos eran manjares, pero no era necesario que lo fueran. Mientras pudiera ver esas manos sagradas, las de mi madre, las de mi abuela, el sabor pasaba a un segundo plano. 

A partir de mi octava Nochebuena, aprendí a convivir con las lágrimas de mamá.  Unos minutos antes de medianoche, ahí estarían.  Siempre asomando muy tímidamente de sus ojos verde-otoño.  Verde, mitad picardía; ocres, mitad nostalgia.  Yo observaba esos ojos como si mi mirada tuviera el poder de detener el agua-alma que de ellos brotaba.  Sin embargo, todo esto duraba unos segundos. Quizás hechizada por Mercurio, de manera veloz y casi atolondrada, el brillo de la vida retomaba los festejos, e iluminando su rostro rosado nos devolvía a todos una gozosa serenidad.  Bueno, por lo menos, a mí me la devolvía.  Era esa gozosa serenidad que anhelaría años más tarde para continuar con esta gran obra que llamamos existencia.  En ese preciso instante en que el telón cae, toda la escenografía cambia, y un cartel torpemente manuscrito nos anuncia: "Segundo Acto".

Perdón.  Vuelvo a la previa de la celebración decembrina.  E intento traer a mis retinas las imágenes de los varones de la familia.  Ya los veo.  Ahí están.  Jugando una partida de bochas.  Están (o son) felices.  Ríen.  Por primera vez advierto -en esta evocación- que ellos no sonríen.  Las mujeres sonríen.  Ellas, sí.  Pero los varones ríen, a veces a carcajadas.  Con fuerza. 

Dicho sea de paso, la risa y la sonrisa son dos caras de un mismo misterio.  La risa es el misterio que se escapa hacia la superficie, porque si no lo hiciera a tiempo, moriría ahogada de cronología.  Se suelta con el fin de exorcizar todas las construcciones vanas, filosofías baratas -incluídas las instituídas por las religiones- y sólo quiere escucharse para sentir la vida fluyendo en las venas.  La risa parece varonil.  La sonrisa, en cambio, es el misterio que sobrevive, que se revela; y porque se revela, vuelve a velarse.  Es más religiosa, porque acierta a unir lo interno con lo externo.  Le pertenece al linaje femenino de la familia.  Todas ellas, cuando pueden, sonríen.  Mamá siempre podía. Que quede claro.

Ahora, pasando a la celebración propiamente dicha, lo que nunca olvidaré son los “larga duración” o “long play”, como los llamábamos entonces.  La púa iba limpiando un solo surco… Infinitamente o no tanto.   Una vez me preguntaron cuántos surcos había en un disco… Y yo, bastante ignorante, me quedé pensando en la respuesta.  Claro, uno solo, como la vida que va sonando: muchas canciones, temas irrepetibles; pero todas memorias de un solo ser, un ser único.  Como en el long-play: un surco en completa soledad, pero enteramente él.  ¡Cómo me gustaba ese Winco que me hacía cantar, desafinar y ser feliz! ¡Y esa púa que iba saltando y, a veces, se caía en una estrofa y la repetía, la repetía, la repetía...!

Ahora faltan cinco minutos para las doce.  Mamá vuelve a la carga.  Adorablemente desafinada, ella como la púa de nuestro Winco, repite una y otra vez el estribillo, tapando la voz de Palito Ortega.  Ese era un "simple"; y, como tal, atesoraba la sustancia misma de la Nochebuena, la Navidad, el año que se iba y el que llegaría.  Una y otra vez se escuchaba: faltan cinco pa´ las doce.  Así, apocopado, medio gauchesco, muy argentino.  Faltan cinco pa´ las doce…  Sí, en Nochebuena también la cantaba...

Un día, en casa, ese disco se murió.  Era otra escenografía.  No estábamos en la quinta.  Era un día cualquiera, ni Nochebuena, ni año nuevo.   Todos los discos simples cayeron -los arrojamos, quizás-, pero sólo uno se rompió.  Ese.  Sinceramente, recuerdo muy bien lo que pasó, pero me abstendré de narrarlo porque fue un accidente.  Y en esos casos, somos todos inimputables.  De todas formas, ya prescribió.  Los accidentes familiares, las rabietas, los enojos, prescriben. Siempre prescriben.  Si hay amor, prescriben. 

Lo que no estoy seguro de que haya prescripto es el dolor que me causara ver llorar a mamá.  Un llanto rojo, de mejillas empapadas.  Lloraba por su canción favorita, la que se moría en el piso duro de nuestra cocina.  Un piso que, a la altura de este relato, ya está alienado de pasado.  ¿Qué se le va a hacer?  Y no era que el disco estuviera completamente destrozado.  No, no.  Apenas una partecita.  Pero es como lo que ocurre con nuestros cuerpos.  No hace falta que estén desmantelados de vida y estructura para que el alma los abandone.  A veces, no pueden volver a tocar su melodía, y ya.  Listo.  A otra cosa.  Se enfrían de invierno.

Y sí, definitivamente, ese disquito no sonó más.   No habría más "cinco para las doce".  Quedarían otras cosas, más abstractas aunque no menos importantes.  Por ejemplo, habría un hasta siempre para una eternidad.  Un hasta luego para un reencuentro.   Un rezo para un deseo.  Una oración para una gratitud.  Una Nochebuena para una Navidad.  Un "Papá Noel" para "Tres Reyes Magos".     Un “te amo” para un "te quiero".  Una sombra para un amanecer. Y así.  Sucesión de polaridades, de yin y yang, alternados, embrionados y poderosamente vitales, capaces de sostener esos cinco minutos finales... ¿Finales?

Una vez más, faltan cinco para las doce...  Es casi Navidad.  De lejos, llega el alboroto de muchas risas, unas sobre otras.  Apiladas, breves.  Como esos trescientos segundos que se agotan, ahogados en burbujas que aprisionan los destinos para que nunca se revelen antes de su hora.

Nuevamente, faltan cinco pa´ las doce.  Así, apocopado.  Y acá, muy, pero muy cerca, en el celeste de mis ojos, como en la piscina de nuestra quinta, agito mis brazos para volver a ver su sonrisa.  E inmensamente pequeña y eterna, me envuelve de entusiasmo en el surco de su canción favorita, repitiéndose, repitiéndose como ese estribillo, para siempre.


Alex Quaranta

PARA LOS NACIDOS UN DÍA 9, 18 y 27

PARA LOS NACIDOS UN DÍA 9, 18 y 27

GENERALIDADES SIMBÓLICAS PARA LOS NACIDOS UN DÍA 9, 18 y 27 (de cualquier mes).
# Del Baúl de las Consultas sobre el Simbolismo de Nuestros Números (Por Alex Q.)
P: ¿Cuáles son las diferencias más destacadas entre un día 9, 18 y 27, todos con un valor que se reduce a 9?
R: Si bien para responder más acertada y específicamente esta pregunta deberíamos disponer de la información del eje simbólico día/mes, vamos a intentar aproximarnos a los arquetipos que encarnan cada uno de estos natalicios.
El 9 (Marte/Plutón/Aries/Escorpio) es un arquetipo puro en sí mismo, esto es, remarca el trabajo de purificación que se viene a realizar (Plutón) para atender a la labor de encarnar/afirmar nuestro YO en el mundo. Es el prototipo del "Menos es Más" en cuanto a todo aquello que anímicamente (recorrido del alma) ha quedado estancado y ahora es necesario liberar, limpiar, purificar para que tenga sentido en la encarnación actual la tarea que estamos desarrollando. Que tenga sentido: norte, objetivo, destino, llegada. QUE SEAMOS QUIENES YA SOMOS.
El 18 vuelve a encarnar el propósito recién aludido, no obstante, el punto focal ahora es el encuentro Sol/Saturno (1/8, respectivamente). El proyecto vital (1/Sol) está "sometido" a las pruebas (8/Saturno) y lecciones necesarias hasta el punto que nuestra parte masculina/yang/1 se ajuste al fluir de la vida (8). Si no somos NUESTRO PROPIO PADRE (jefe/gerente/conductor/capitán de navío) no asistiremos al nacimiento de lo NUEVO (9) que espera ser revelado. NO DEBERÍAMOS SOSTENERNOS DEFINITIVAMENTE EN UN PADRE EXTERNO si queremos SER UN YO MADURO.
El 27 recubre de un halo de misterio (7/Neptuno) a nuestro yo femenino (2): Puede estar NEGADA nuestra capacidad de escucha, receptividad, aquietamiento. Y obviamente, la tarea de limpieza (9) está confinada mayormente a la actividad de RESTAURACIÓN DE LA CAPACIDAD DE COMUNICACIÓN, tanto intuitiva (2) como proveniente del mundo externo (recordemos que 27 es 3x3x3, vale decir la tercer potencia del 3: comunicación exterior). Limpiar aquí significa "QUITAR LOS RUIDOS" que impiden que escuchemos correctamente. RUIDOS DE NUESTRA MENTE Y EMOCIONES (2) y los RUIDOS DEL MUNDO (3x3x3).

Octubre de 2014 - Mes de Vibración #8 - Por Alex Quaranta

Octubre de 2014 - Mes de Vibración #8  - Por Alex Quaranta

Octubre de 2014 - Mes #8
Sabemos que este año 2014 lleva impresa la energía del #7. Estamos cursando octubre, por lo tanto 7+10 = 17/8.
La vibración del mes es #8.
La analogía con las imágenes del Camino del Héroe: La Fuerza.
La Fuerza para abrir las fauces de nuestra naturaleza pulsional (parece ser que no es instintiva en los humanos) y decirle suavemente: "Puedo domesticarte. Eres parte de "mi casa" (domus/domo/doméstico) y como tal, yo te diré cómo habrás de comportarte en mí. Haremos un equipo desde la finitud hacia el infinito" (ver en la imagen el símbolo del infinito o lemniscata sobre la cabeza del personaje que abre las fauces del león).
Hay una cualidad de la vibración #8 de la que no se habla habitualmente.
Y es su cualidad regresiva: siempre nos invita a volver a la vibración anterior para revisarla y terminar de APRENDER lo que no logramos integrar como enseñanza aún.
Veamos. El 8, sumado a cualquier número, nos "manda para atrás": 8+5 = 13 =4. Le sumamos 5 y nos manda al 4. ¿Otro ejemplo? 8+3 = 11 = 2. Le sumamos 3 y nos mandó al 2.
El 8 nos pide que revisemos algo de la experiencia vibratoria anterior.
Veamos con los días del mes en curso. Hoy es 8 de octubre de 2014. La vibración universal de este día es 8+10+2+0+1+4 = 25/7.
O sea que es el día 8º del mes (dígito del día) y su vibración final es 7. ¿Lo ven? Mañana será el 9º día y su vibración integral universal será 8.
Durante este mes de octubre ocurrirá esto. El mes nos pedirá REVISIÓN y PACIENCIA para revisar, corregir, integrar, aprender, sanar.
Ir un escalón atrás... No por nada al juego tan mediatizado hoy día lo llaman el "de los 8 escalones". O avanzas o retrocedes.
El 8 lleva la cualidad mística del 9. Es decir, si (y sólo si) internamente aprendemos la lección, avanzamos.
¿Quieren ver su cualidad mística? Sumen desde la unidad hasta el 8 mismo: 1+2+3+4+5+6+7+8 = 36 y 3+6 = 9. El 8 ya es un 9. El 8 ya llega a la meta final... Pero por DENTRO, en su ESENCIA. ¡Atención!
Muy bien, amigos. Si los huesos (estructura ósea corresponde al 8) les están dando algunos problemas, revisen la vibración del mes pasado, cada cual según les corresponda por el año personal y mes personal que están cursando.
Que les sea leve y a responder bien las preguntas, porque, de lo contrario, este Saturnito nos manda un escalón hacia atrás. (AQ).

LA PUREZA Y LA PAZ DEL CORAZÓN

LA PUREZA Y LA PAZ DEL CORAZÓN

LA PUREZA Y LA PAZ DEL CORAZÓN

Una reflexión a la luz del Lenguaje Simbólico de Números (LSN) - Por el Prof. Cdor. Alejandro Quaranta

 

“Bienaventurados los de limpio corazón, porque verán a Dios” Mateo 5:8

 

En la codificación 5:8 encontramos la trama más profunda de la palabra expresada en este versículo: la disciplina (8) de la mente (5).  Un corazón puro es una mente disciplinada, que comienza a ser consciente de las leyes (4) espirituales que operan para traer a manifestación (4) conforme a la cualidad de los pensamientos.

Recordemos que en arameo las palabras corazón y mente son una y la misma.  También es menester destacar que el verso 8 del capítulo 5, en Lenguaje Simbólico de Números (LSN), es traducible a “la fluidez (8) de la comunicación (5)” o bien “el río (8) mediador (5)”.  Un río que comunica ciudades, pueblos, es una bendición para ambas orillas.  Un ser limpio de corazón es aquel que ve a Dios en su hermano, en su prójimo, es el que puede mediar (5), el que puede dejarse atravesar (río) por el otro para comunicar, para hacerse conocido.  Y la diferencia rítmica de ambos números (8-5=3) nos advierte que el Río (8) Mediador (5) es el Cristo/Hijo (3), es la Palabra (3), el Logos (3), nuestro Cristo Morador (3).

La fusión simbólica del (5+8=13) nos trae la supra-idea del Uno: el trece es Aquél que unificaba a los doce (los apóstoles) y conforme a ello traía al Uno (13-12=1) a manifestación.  Es quien comunicaba al Uno gracias a su conciencia prístina.   “El Uno está aquí, más cerca que tus manos y que tu respiración”.  Una mente limpia, una mente en disciplina, es una mente “discipular”.  Vean la raíz de ambas palabras.  El discípulo es aquel que va disciplinándose, disciplinando su mente. 

Al 1 y al 3 operando juntos en el 13, podemos comprenderlos como aquellos que rodean al 2, ya que ambos 1 y 3 son límites del número 2.  En LSN decimos que el Padre (1) y el Hijo (3) son los límites de la Madre (2).

María es la del corazón limpio, en otras palabras, la de la Mente Pura, para que Gabriel, el mensajero (5), pueda traer la voluntad del Padre (1): la de que Su vientre cobije (2) a Su Hijo (3), y que Él sea la Vida (8).  Sólo una mente y un corazón puro pueden tener como límites de su conciencia al Dios Padre y al Dios Hijo, y hacerse, entonces, partícipe mediadora (2) de Ambos.

En cuanto a “ver a Dios” recordermos que “ver” es una función de nuestro sentido de la vista, y los sentidos en LSN se encuentran simbolizados por el 5.  La naturaleza de los sentidos es que Dios está en ellos, interpenetrándolos.  Esto se observa en la reducción mística del número 5, así: 1+2+3+4+5 = 15.  Es decir, ver (5) al Uno (1); sentir (5) al Uno (1); Oír (5) al Uno (1), etc.  El Uno (1) participa de todos los sentidos (5), es decir, participa de nuestra humanidad (5). 

 

 

LOS PACIFICADORES

“Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios” Mateo 5:9

 

En la codificación 5:9, y luego de la disciplina a la que nos referíamos anteriormente, sobreviene la necesidad de cerrar un ciclo (9) en la comunicación/mediación (5) por medio de la purificación (9).  Purificar (9) la comunicación (5) es como filtrar un río, de tal suerte que la pureza ahora se traduzca en transparencia.  La pureza en la profundidad (9), pero también la oscuridad (9) de lo profundo (9): de allí viene la fuerza, como el magma que brota de la tierra profunda.  Todo lo que estaba por debajo necesita ahora expresarse para lograr la transparencia a la que aspira el Cristo.  Aquello que no había sido traído a nuestra conciencia hasta ahora, pero que, no obstante, es parte conformante de nuestro todo, aunque actuando como sombra aún, debe ser explorado y sanado. El Pacificador es aquel que ha ido hasta lo más hondo (9) de su ser para traer un nuevo (9) mensaje (5), una nueva ruta o canal de comunicación (5).  También aquello que subyace en la sombra necesita hacer las paces con nosotros.

La fusión simbólica del (5+9=14) es una extensión del sabbath hebreo (7), es decir 2 veces 7.  Dos veces el descanso (7) de la Creación.  También la escucha (2) de nuestra profundidad (7), la paciencia (2) –ciencia de la paz- con nuestra interioridad (7).  Pacificar es extender el sabbath, el día sagrado, el día de la integridad a todos nuestros contactos (5).  Al pacificarnos, nos entregamos desde lo sagrado que nos habita.  Nuestros contactos son sagrados, nuestro aproximarnos al otro también lo es.

El grado 14 nos recuerda también la belleza  (analogía venusina del número 14) que descubrimos al ordenarnos (4) en función de nuestra divinidad (1): Orden (4) Divino (1).

Un pacificador (7) es llamado (3) -expresado como- hijo (3) de Dios (1).   La ecuación simbólica es correcta, ya que: 7=3+3+1.

Decíamos, entonces, que la fusión simbólica del 5 con el 9 (14) nos recuerda que el pacificador (7) lo es ciertamente cuando extiende su paz/sabbath (7), o sea, lo multiplica, comunicándolo así a su próximo (2x7=14).

En el mismo sentido, la diferencia rítmica del verso 9 y el capítulo 5 es simbólicamente: 9-5=4.  Es decir el puente que une a ambos números es el 4: el orden.  Ordenar/Ordenarnos (4) es también pacificar (7).  Recordemos que en la suma mística ambos números (el 4 y el 7) nos remiten al Uno (1): (1+2+3+4=10 y 1+0=1) y (1+2+3+4+5+6+7=28 y 2+8=10 y 1+0=1).  Al explorar nuestra profundidad podemos conocer nuestra prioridades.  Al comprender nuestras prioridades nos pacificamos.  Al poner a Dios primero, nos ordenamos.  Y al orden  le sigue la paz.

Recuperando la Esencia - Septiembre de 2014

Recuperando la Esencia - Septiembre de 2014

Recuperando la Esencia - Septiembre de 2014

(Por Alex Quaranta)

 

En un año 7 (2+0+1+4 = 7), el noveno mes (septiembre) recupera
su etimología, su esencia y origen.
Para los romanos, septiembre era el séptimo mes.
Nosotros lo nombramos como noveno mes de nuestro calendario.
La flor de septiembre se la conoce con el nombre de aster (ver foto).
Universalmente, para el simbolismo de los números, cada nueve años,
septiembre pasa a ser un mes de vibración 7.
9+2+0+1+4 = 16 = 7
En Génesis 2, leemos: "Así fueron terminados los cielos y la tierra y todo lo que existe. Dios terminó en el día séptimo la obra que hizo; y en ese día reposó de toda su obra. Y Dios bendijo el día séptimo, y lo santificó, porque en ese día reposó de toda su obra."

Un descanso para reconocer nuestra esencia, la Imagen Verdadera del Sexto Día, cuando fuimos creados.

Si hemos dejado pasar una larga jornada entre el sexto y este séptimo momento de nuestra etapa evolutiva, entonces es "tiempo" de volver a nosotros, de regresar a la Fuente.  La quietud nos ayudará en el reencuentro con nosotros mismos. 

La quietud nos devolverá la confianza.  La confianza nos dará una seguridad que sobrepasa todo entendimiento: que en Verdad somos Arcilla Divina.


Ho, vintro!

Ho, vintro!

Ho, vintro!

Vi papilias en l´aer per nevideblaj flugiloj de l´Etern!

#‎Esperanto‬


¡Oh, invierno! Tú, mariposa, que en el aire vuela

con las alas


invisibles de la Eternidad.

Las Matrices Energéticas - Por Alex Quaranta

Las Matrices Energéticas - Por Alex Quaranta

Las Matrices Energéticas - Por Alex Quaranta
Cuando trabajamos, indagamos, investigamos, estudiamos un tema
-digamos numerología- es importante definir el campo, método
o matriz dentro del cual estamos elaborando las ideas o propuestas
de abordaje de dicha materia.
¿Qué quiero decir con esto?
Pongamos por ejemplo el caso de dos idiomas, para aclarar
mínimamente la cuestión.  Ambos idiomas sirven para comunicar, relacionar, expresar ideas, materializar una cultura.  Con ambos se sostiene el amor, la paz, el odio, las guerras. Una y otra lengua también utilizan el mismo alfabeto.

Si yo vengo con un cartel que dice "ALMA" y lo pongo frente

a un grupo de hispanohablantes -aún sin contexto, sin una instancia previa- la mayoría sentirá cierta conexión con la idea de "principio sensitivo, sustancia espiritual, misterio del ser, y un largo etcétera". Simplemente, porque para quienes hablamos la lengua de Cervantes, la palabra "alma" nos suscita esas asociaciones. 

Ahora bien. Si del otro lado de la audiencia -nuevamente descontextualizando todo el evento- yo muestro el mismo cartel con la palabra "ALMA" a un
grupo de húngaros, probablemente a éstos le venga a su mente
inmediatamente la idea de una fruta, el color rojo o el verde, y quizás
se conecten con algunas sensaciones olfativas. Todo esto porque estas
cuatro letras unidas en ese orden, para los húngaros significa ni más ni
menos que "MANZANA".
Este ejemplo -burdo, por cierto- está esbozado al solo fin de proponer
la inutilidad de la extrapolación de una matriz de significado a otra, sin más.
Ambos idiomas sostienen las mismas letras, una misma palabra, incluso un nombre o sustantivo desde la función gramatical; pero, claramente, la derivación hacia el significado, hacia el compendio de ideas que suscitan, es otra.
De la misma manera, si estamos trabajando, estudiando, indagando, proponiendo ideas desde la matriz energética de la numerología pitagórica sería casi imprudente -al mismo tiempo y en la misma versión o propuesta de trabajo- sintonizar con la propuesta numerológica tántrica  ¿Por qué?  Porque sus valoraciones son medianamente distintas.  No porque la sustancia (número) que utilizan sea diferente -o para el ejemplo de las palabras, las letras correspondan a otro alfabeto- sino más bien porque arribaremos a
otros territorios aún circulando por una misma geografía.
¿Y con cuál nos quedamos? 
La respuesta a esta pregunta, es simplemente, otra pregunta: ¿por qué deberíamos quedarnos con una u otra propuesta?
Ambas son maravillosamente válidas y -en el caso puntual de la numerología- reveladoras de un mundo de inspiración y reflexión para el autoconocimiento.
Pero así como para un momento "Argentina" eligiría hablar el español y para un tiempo "Hungría" me valdría de la lengua de los magiares para hacerme entender; de la misma manera, habrá un "momento y geografía" para una u otra matriz simbólica de números, sea la del maestro de Samos o la matriz tántrica de los seguidores del sijismo del Gurú Nanak.

No es cuestión de elegir y descartar.  Es saber discernir para cada tiempo un modelo de trabajo y permitirnos permanecer en sus propuestas mientras disfrutamos de su sabiduría.   

"El drama no es elegir entre el bien y el mal, sino entre el bien y el bien". Hegel

 


Cuaresma - 40 *Número-astro-síntesis (r)* Alex Quaranta

Cuaresma - 40 *Número-astro-síntesis (r)* Alex Quaranta


La palabra Cuaresma (este período que estamos viviendo) se relaciona con el número 40 y éste con el número 4.
Ambos números nos remiten a la Unidad, al Uno.
El 4 es el primer número (de la serie de 9 dígitos) que nos devuelve la Unidad.
A este procedimiento se lo conoce como suma mística. Veamos. Si sumamos
desde el 1 hasta el 4 nuevamente regresa el UNO. 1+2+3+4 = 10
Volvió la Unidad seguida del Cero que, simbólicamente hablando, es la expansión universal de esa Unidad, de ese UNO.
El 40 desplegado desde el 1 hasta sí mismo (sumando 1+2+3+4+5+6....+40) da 820. Nuevamente vuelve el 10, y con éste el UNO.
El 4 y el 40 son números ORIENTADORES. Marcan nuestro Oriente, el Este, el Nacimiento, una nueva Vida, un renacer, una REORIENTACIÓN, la salida del Sol (que en simbolismo asociamos con la vibración #1). La brújula marca un Norte, un DESTINO, y éste se hace CONSCIENTE. La Cruz Cristiana señala también a los cuatro puntos cardinales. Lo cardinal desde el simbolismo astrológico (Aries/Cáncer/Libra/Capricornio) nos habla de los inicios, el ímpetu necesario para ABRIR un nuevo tiempo.
El 3 y el 5 protegen al 4. Lo cobijan, lo guardan. Tanto el 3 como el 5 pertenecen al EJE DE LA PALABRA. El 3 (Júpiter/Sagitario) y el 5 (Mercurio/Géminis). Este es el eje de la mente concreta (5/Géminis/lo cercano) y la mente filosófica (3/Júpiter/lo lejano). La Palabra se hace presente y presencia; y nos habita para INTENCIONALMENTE redirigir nuestras fuerzas hacia nuestro NORTE. Por medio de la Palabra limpiamos nuestro Destino, ayunamos de pensamientos limitadores, de ideas que comprometen nuestra estabilidad emocional y energética.
Transitemos nuestros 40 días hacia una liberación interior. Que así sea.

Mes #4 de un Año #7 (2014)

Mes #4 de un Año #7 (2014)

 

 

 

 

En un mes #4 (ABRIL) de un Año #7 (2014), abrimos la puerta.
La abrimos porque estamos volviendo a casa.
La abrimos desde el exterior. ¿Con qué nos encontraremos
después de tanto tiempo?
Fuimos seres pródigos con "exceso de afuera".
Nos ha llegado el tiempo de entrar.
(AQ).

Nací en otoño - Alex Quaranta

Nací en otoño - Alex Quaranta

Nací en otoño.

En el tiempo en que los ocres se hilvanan con los rojos; las hojas se acuestan sobre el aire fresco de cien mañanas doradas.

Nací en otoño.

Cuando, visto desde la Tierra, el Sol cruza el grado diecinueve del Carnero, aprovechando para darle una caricia a sus cuernos, con la suavidad de un rayo tibio.


Cada otoño es una primavera vista desde abajo. Una oportunidad que se muestra desde atrás, para ser tomada de la cola; y esta vez, remontada cual cometa hacia el cielo de nuestras esperanzas

Sáb 1/2/2014 - ADN Simbólico por Alex Q.

Sáb 1/2/2014 - ADN Simbólico por Alex Q.

Sábado, 1 de febrero de 2014
ADN Simbólico 721/10/1
En un día 1 el Sol nos invita a iluminar nuestro Yo.

Sin embargo, la configuración Sol (1) Luna (2) Neptuno (7) apenas permite vislumbrar
con claridad la consigna del 1 solar, la invitación a actuar, movernos y empezar.
Con Luna y Neptuno en el ADN los reflejos son importantes. Nunca se
sabe a ciencia cierta si es de día o de noche, si soy yo o eres tú, si es
ahora o ayer, si voy, si vengo o si fui.
Neptuno (año 2014) nos pide tomar en cuenta nuestra divinidad y
hacer un sacro oficio (sacrificio), es decir, una tarea santa y sacra
de cada pequeña cosa en la que nos involucremos. Lo que hoy
hagamos, debe haber sido bendecido, santificado, para que su inicio
sea próspero.
La nebulosa amenaza con eclipsar nuestra psiquis más de una vez.
Pero, al fin y al cabo, no importa si es de noche o de día. Hacia los
polos, las noches y los días pueden ser eternos. Mas en nuestro
centro, nuestro Sol Espiritual nos susurra que Su Luz ninguna nube ha de cubrir.

Para los que cumplieron años en Enero 2014 - Días 1,10,19,28

Para los que cumplieron años en Enero 2014 - Días 1,10,19,28

Para los que cumplieron años en Enero 2014 - Nacidos 1, 10, 19, 28 de enero de cualquier año.  Por Alex Quaranta

Ustedes han iniciado su Año Personal de vibración #9. 

Y al cumplir años algunos sacaron pasaje a Marte y otros a Plutón. Como quiera que sea, aunque Marte está más cerca, y a Plutón llegarán a fin de año, día más día menos, en cualquier destino van a hacer lío, como dice Francisco. Vienen de un año de pruebas, y ya están cansaditos de remarla y remarla.

Así que este año hacen borrón y cuenta nueva. Eso sí, como están fuera de la atmósfera terrestre, van a tener que cuidarse de empujar la nave más allá de esta galaxia. Atrás dejaron mucho polvo estelar que les estaba obsturando los motores. Ya muchos empezaron a abrirse nuevos caminos en el espacio y han recuperado cierto humor. Pero, ojo, que el humor de un Año #9 no es de los más estables.  Cuando pisen suelo marciano -quienes se fueron a Marte- les vendrán muchas ganas de bailar, gritar, correr, renovarse (nuevo nueve). Al fin y al cabo el 9 es 3 veces 3, así que una inyección de optimismo no les viene nada mal. Y el rojo marciano les hace muy bien, les imprime ganas de empezar algo, de iniciar... Pero a no confundirse, no están con los pies en la Tierra. Están en Marte. Y allí han llegado para limpiar/se. Los nuevos vecinos los ayudarán a deshollinar sus cerebros de macanas y macanitas acumuladas, humos y tufillos pegados a sus chimeneas. Y el próximo año, entonces sí, arrancarán de nuevo.

Los que se fueron a Plutón, tienen un viaje más largo. Y en el periplo (porque volverán a la Tierra) encontrarán el mensaje. Llegar a Plutón es nada. La cuestión es el viaje: aprender del día a día, a transformarse, a alejarse de un sol pequeño para por mediación de la magia, llegar a un Sol más profundo y totalizador.  Bueno, ya saben. Están viajando marcha atrás.... Reviviendo los 9 ciclos de los que vienen. Como quiera que sea, saldrán fortalecidos.  ¡Buen viaje a todos!